jueves, 12 de enero de 2017

Nada a deber I

No creo en las fronteras
ni en los destinos marcados.
Vivimos en las trincheras
que señalan los mercados.

El precio de las hogueras
asentó los principados
donde llenar la cartera
se convirtió en "sagrado".

Cuando me muera, que digan
que yo pagué mis excesos
pues así tiene que ser.

Y que jamás me "bendigan",
sólo quiero que mis huesos
no dejen nada a deber.


© Juan Calle

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