jueves, 12 de enero de 2017

Un tango para la muerte

Sus horizontes humildes
asoman tras los visillos.
Tiene acento sin tildes,
le quedan dos cigarrillos.

A medio teñir, es rubia
con las cejas de carbón
y baila bajo la lluvia
con las nubes de telón.

Perdió su virginidad
en alguna misa negra,
a muy temprana edad,

tiene a Aurora por suegra.
Canta un tango a su muerte
pero no cambia su suerte.


© Juan Calle

Nota.- "¡Cómo has caído de los cielos, Lucero, hijo de la Aurora!, del antiguo testamento.

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